Lunes 20 de Noviembre de 2017
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Editoriales
Publicado: 30-10-2017

Julio, solitario y final

La detención del arquitecto de la corrupción kirchnerista abre un inédito horizonte judicial.
EDITORIALES.- Se desmorona toda la arquitectura de corrupción montada por Julio De Vido y sus allegados. Por orden del juez Ercolini, el 2 de abril de 2016 fue detenido el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, investigado por el pago de sobreprecios en la compra de material ferroviario usado, y en muy mal estado, a España y Portugal en 2005. José López, el ex secretario de Obras Públicas y número dos del ex ministro de Planificación Federal, fue detenido el 14 de junio de 2016, en la recordada madrugada en que arrojaba bolsos llenos de plata en el convento de General Rodríguez.
 
El turno de Roberto Baratta, ex subsecretario de Coordinación y Control de Gestión del ministerio y mano derecha de De Vido, llegó el jueves 19 por la tarde, en el marco de la causa que investiga presuntos sobreprecios en la compra de barcos de gas licuado durante el kirchnerismo.
 
Fortunas. En todos los casos, los números en perjuicio de las arcas del Estado son elocuentes y escandalosos. La inexplicable compra de Jaime superó los 300 millones de pesos, pero la mayor parte del material ferroviario adquirido nunca llegó a circular por las vías de nuestro país. Los sobreprecios en la compra de gas natural se calculan en algo más de 6.900 millones de dólares. José López había arrojado bolsos con casi 9 millones de dólares que, según su propia declaración, era “plata de la política”.
 
De Vido y Baratta, a su vez, son investigados en la causa de la mina de Río Turbio; allí, unos 265 millones de pesos no llegaron a destino por supuestas maniobras de defraudación y malversación, según consta en la acusación. Esto es sólo la muestra de la punta de un iceberg de dimensiones incalculables. El ex ministro todopoderoso de Néstor Kirchner no soltaba presa y aprovechaba todo negocio que estuviera a su alcance.
 
Negocios. En un acto en la Casa Rosada con motivo de la presentación de obras del Plan Más Cerca, Más Municipio, el inconsciente le jugó una mala pasada invitándolo a cometer un furcio descomunal en un discurso dirigido a intendentes: “El negocio mío y de López es que terminen rápido las obras, ya que el que más hace más lleva, y le vamos a dar más obras para que el círculo sea virtuoso”. Entre retornos y subejecuciones, el “negocio” con plata del Estado era perfecto. Pero no toda apetencia era de índole material, también había lugar para los valores y el amor. De Vido estaba en todo y así fue que terminó llevando adelante desde su ministerio el Plan Enamorar. A fines de 2014, bajo el lema de promover prácticas y valores positivos centrados en el amor, se anunció que se destinarían 260 millones de pesos a centros culturales y actores sociales: se sabe que la mayor parte de ese dinero fue a parar al CCK y a Tecnópolis, aunque nunca quedó claro cuál fue efectivamente el monto utilizado y si se correspondía con las iniciativas ejecutadas.
 
Sin defensa.“Mándenle champagne a la doctora Carrió” alcanzó a decir en la tarde del miércoles en Comodoro Py, cuando se entregó y quedó detenido. Su soledad fuera del poder había sido puesta de manifiesto en la sesión del martes, cuando el Congreso le quitó sus fueros: 176 votos y ninguna defensa. Se estima que manejó más de US$ 210 mil millones de presupuesto en distintas áreas, entre obras y subsidios.
 
¿Es el final de Julio De Vido un espejo para Cristina Fernández de Kirchner? Hay quienes se animan a confiar, basados en los hechos, en que llegó el fin de la impunidad. ¿El incipiente fenómeno se sostendrá en el tiempo y será capaz de extenderse a algunos feudos provinciales, donde la Justicia es para pocos? Provincias como Formosa y Tucumán son sólo una muestra de ello, con sistemas judiciales adictos al poder y sumidos en profundas crisis institucionales. El Gobierno ha tomado nota de ello y podría enviar veedores a la provincia que, en gran medida, todavía manejan los Alperovich.
 
Tensiones. CFK está nerviosa. En su paso por los tribunales de Comodoro Py, más allá del destrato habitual hacia el juez Bonadio, se la notó molesta. Calificó la causa del encubrimiento a los acusados del atentado a la AMIA como “un disparate” y agregó que “lo que se busca con esta persecución judicial es atemorizar a la oposición porque quieren un Parlamento donde los legisladores voten lo que ellos quieren”. Otra vez produce piel de gallina la selectividad de sus recuerdos. ¿No era tildado de “escribanía” el Congreso Nacional en tiempos kirchneristas? Tampoco dedicó ni una sola palabra a Julio De Vido, que acababa de ser detenido. Un antecedente que la acecha y que no conoce de protección ni de fueros. La Justicia en la República Argentina comienza a despertar.
 
Mirando al Vaticano. Entretanto, una de las primeras decisiones que tomó el Presidente luego del resonante triunfo electoral fue la de buscar un relanzamiento de la relación con el papa Francisco. Por eso despachó hacia el Vaticano al senador electo Esteban Bullrich. En su tiempo de arzobispo de Buenos Aires, el Sumo Pontífice supo ser confesor del hoy ex ministro de Educación. El encuentro entre ambos fue breve. Bullrich lo reconoció, así como también lo hizo con la necesidad que tiene el Gobierno de lograr una mayor cercanía con Francisco, a quien el ex presidente Barack Obama definió como representante en la Tierra del legado moral de Cristo. Hoy esa cercanía no está y ése es un asunto que desvela –y mucho– a Macri, quien trabajará incansablemente para lograrlo.
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